¡Eureka!

Edgar Allan Poe es conocido por sus cuentos de terror o por poemas como El Cuervo, pero no mucha gente conoce de él un breve escrito titulado Eureka. En una de sus innumerables borracheras, quien tal vez sea el mejor escritor norteamericano a la fecha, entró en un estado alterado de conciencia donde pudo percibir y entender el origen y destino del Universo entero. Es la mejor explicación que he encontrado hasta ahora.

Traducido y prologado al español por Julio Cortázar, ese otro gran genio literario del extremo opuesto del continente, el texto narra cómo la nada, la no-existencia, dio paso a la existencia. Mucho antes de que los físicos modernos pudieran siquiera imaginar los embrollos actuales de la materia oscura, y ni hablar de la energía oscura que los tiene en jaque completamente, Mr. Poe vislumbraba en un sencillo y económico viaje etílico los secretos mejor guardados del Universo.

Sin necesidad de gastar miles de millones de dólares y euros en colisionadores de partículas gigantescos, el creador de La Carta Robada echaba un vistazo al origen de todo. Ahora se sabe que la materia oscura ocupa gran parte del Cosmos, que tiene atracción gravitacional muy poderosa, y que sin ella la existencia del mundo atómico, el Universo físico que conocemos, sería imposible.

Todo eso lo vio Mr. Poe en su viaje mental; nos describe en ese bello y breve relato, que terminó de una sentada por supuesto, el proceso a través del que la nada, la materia oscura, al estar ultra concentrada, dio origen al big bang. Hasta ahí todo bien, nada nuevo bajo el sol. A pesar de que para la mayoría sigue siendo difícil entender el concepto de la nada o la no-existencia, más o menos estamos todos de acuerdo en la teoría del big bang. Pero el gran mérito de Poe fue vislumbrar el proceso posterior, de expansión y contracción del Universo, como una gran pulsación inmensa.

Y esto es lo que tiene confundidos a los científicos actuales, que saben mucho de matemáticas y fórmulas y gastarse presupuestos millonarios en bonitas máquinas inútiles, pero muy poco de imaginar y viajar con la mente hasta los confines del Universo como hacemos los poetas. Ellos estiman, los eruditos quema billetes, que sólo alrededor del 5% del Universo es atómico, otro veintitrés por ciento es materia oscura según sus cálculos, y el resto energía oscura.

Es decir que más del setenta por ciento del Universo está compuesto por esa sustancia misteriosa, de reciente descubrimiento, que no entendemos en absoluto. Y los premios Nobel de física han descubierto que el Cosmos, contrario a lo que se creía, continúa expandiéndose y acelerando dicha expansión. Se puede ver su frustración al entender cada vez menos de lo que creían estar a punto de conquistar.

Lo que ellos no saben es que resulta mucho más sencillo entender la existencia y el Universo desde la literatura, desde la mente, como hizo Poe, Tesla o el mismo Einstein. Es típico de especialistas el no poder entender la generalidad. Los árboles no les dejan ver el bosque. Para mí resulta más que evidente, a pesar de ser sólo un aficionado a la física y las matemáticas, que la energía oscura, artífice de la expansión universal, eventualmente se transforma en materia oscura (así como la vida se transforma en muerte en el plano atómico de la realidad), ralentizando y revirtiendo en algún punto la expansión al incrementar la fuerza gravitacional, confirmando así la teoría de Mr. Poe sobre la gran pulsación; oleadas de expansión seguidas por una intensa contracción y eventualmente nuevos big bangs.

¡Eureka! ¿qué de complicado tiene? ¿para qué tirar tanto dinero a la basura cuando basta con la imaginación?