Los cuatro elementos

A los antiguos filósofos presocráticos como Heráclito, Anaxímenes o Demócrito, se les ha ridiculizado tachándolos de simplistas con sus teorías acerca de la naturaleza. Y sí, puede parecer muy romántico, incluso cándido, el pensar que la vida está compuesta por tierra, aire, fuego y agua. Pero en tiempos más recientes, específicamente 1953, en la Universidad de Chicago se llevó a cabo el experimento de Miller y Urey, donde se comprobó que la generación de vida orgánica a partir de compuestos inorgánicos es posible. En el siguiente link de Wikipedia puede leerse la descripción completa del experimento.

https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Miller_y_Urey

Así que fueron justamente los cuatro elementos, agua (base), tierra (minerales), aire (gases) y fuego (electricidad), los que posibilitaron dicho experimento y, por ende, la vida. También fueron los presocráticos, y después Aristóteles, los que sentaron la base de la teoría atómica, negada durante siglos y por supuesto retomada y confirmada hace no demasiadas décadas.

No eran tan estúpidos, al fin y al cabo, esos observadores de la naturaleza. Y es que todo está ahí, afuera, en los bosques y en las playas, en el cielo estrellado y en las montañas, codificado, esperando ser descifrado. Todo gran genio que ha pisado este mundo ha estado en comunión con la naturaleza y su misterio… Newton, Pessoa, Tesla, Einstein, Galileo, Da Vinci… no importa la disciplina, la vida misma nos grita sus secretos en cada flor y en cada insecto, pero no escuchamos, y mucho menos vemos; seguro que es más importante pagar las cuentas y pelear con el vecino ¿cierto?